Liberalismo
Además de su sentido general (aquello que se opone al conservadurismo y al autoritarismo), el término liberalismo se emplea en historia, economía, ciencia política y otras disciplinas para designar un conjunto de teorías que alcanzan su culminación a mediados del siglo XVIII, en lo que se llama el liberalismo clásico. Estas doctrinas fueron particularmente importantes en la teoría política y la teoría económica.
En la teoría política, sus principales representantes fueron pensadores franceses como Rousseau y Montesquieu. Para Rousseau el rey no gobernaba por decisión divina sino en virtud de un contrato social por el cual el pueblo había cedido la autoridad a cambio del establecimiento de un régimen justo y seguro para todos. Si el rey no cumplía con sus obligaciones el contrato se consideraba roto. Montesquieu, por su parte, proponía la separación de las ramas de gobierno (ejecutiva, legislativa y judicial), a fin de evitar la concentración de poder en un mismo individuo o grupo. En la teoría económica se destacó el inglés Adam Smith y la corriente conocida como fisiocracia. Ambos reclamaban una menor incidencia del Estado en la vida económica, la reducción de impuestos aduaneros y otras restricciones al comercio, proponiendo lo que actualmente se denomina "economía de libre mercado."
Las teorías liberales generalmente se fueron imponiendo en las naciones americanas y europeas a lo largo del siglo XIX, desplazando las doctrinas del absolutismo. Durante el siglo XX serían cuestionadas, a su vez, por las teorías colectivistas y las teorías del control estatal, que reclamaban un mayor control de la economía por parte del estado y en muchos casos cuestionaban principios claves de las teorías liberales, como la propiedad privada o la libertad de expresión. Las teorías liberales de la actualidad suelen recibir el nombre de neoliberalismo.


