Sobre la traducción
Por cuanto que me gusta la literatura japonesa, seria buena idea aprender el idioma. Pero por tanto que me costaría aprenderla, sería muy difícil justificar no tanto el tiempo que me duraría pero también el costo monetario tanto como personal. ¿Porqué pasar siete o ocho años batallando con un idioma tan ajeno al mío, si puedo aprender el francés o el alemán en solo uno o dos?
Aunque me choca un poco tener que leer traducciones de los libros que me gustan más, en fin no se me hace tan mal. Puede ser que no las pudiera leer, ya por tanto no entender el idioma y tampoco ser traducido. Soy muy afortunado en el sentido de que casi todo lo que quiero leer ha sido traducido a un idioma que sí puedo leer, o sea el inglés o el español (y en muchos casos, los dos). Por supuesto, hay uno o dos libros que, o sea no han sido traducidos, o ya no ha sido impreso hace un par de décadas.
Y por lo tanto, en esos casos, me gustaría poder leer el libro en el original, o sea japonés o ruso, etc. Pero ya hay muchísimos libros a los cuales sí tengo acceso, gracias en gran parte por ser angloparlante e hispanohablante. Hace unos años hablé con una amiga sobre la literatura traducida, y ella me dijo que en India (su país natal), no era común encontrar literatura traducida (mucho menos original) en idiomas regionales como el télugu o el urdu. Según ella, mucha de la literatura que se escribía se escribía en inglés o hindi, las linguas francas del país, y si existía la demanda, se traducía a los idiomas menos comunes.
Pero casi nunca hubo la demanda, y por lo tanto, mi amiga de Hyderabad todavía lucha con la inaccesibilidad de la literatura. No es decir que no hay nada de literatura en estas idiomas, pero comparado al inglés o el español o el japonés, o cualquier idioma nacional, es casi ridículo que poca literatura existe en télugu o urdu.
Por lo tanto, aunque, sí, mi amiga sí habla el inglés y el hindi, todavía desea ella una literatura con la cual se puede reconocer. ¿Pero imagina ser una persona que solo puede entender (al nivel que la literatura requiere) un idioma muy regional como el urdu? ¿O el télugu? ¡Cuánta literatura no sería accesible! Tanto por no tener culturas de literaturas sostenibles en el mundo moderno, y por no tener suficiente demanda para literatura traducida.
Y, por eso, no me choca tanto no poder leer libros en sus idiomas original, y me da mucho gusto poder leerlos de cualquiera forma. Pero aún así, muchos me dicen que la literatura en traducción es deficiente, que nunca se puede capturar todo los matices de la literatura en una traducción. Hasta El Quijote, hace más de cuatro siglos ya, no le gusta las traducciones tampoco. Él dice:
Pero, con todo esto, me parece que el traducir de una lengua en otra, como no sea de las reinas de las lenguas, griega y latina, es como quien mira los tapices flamencos por el revés, que aunque se veen las figuras, son llenas de hilos que las escurecen y no se veen con la lisura y tez de la haz … —Don Quijote, parte 2, capítulo 62
Que se me hace como una posición muy normal, pero que aún así no entiende bien lo que hace un traductor al trasladar un cuento de idioma a idioma. No es decir que traductor se hace un flojo y usa el diccionario para cada palabra y frase. Sino que el traductor, a la misma vez que traduce, relata el cuento, tanto como lo hizo el autor. Se dedica no a las palabras, pero el sentido y los sentimientos que evoca la literatura en el original.
Por supuesto, sí pierde mucho. Hay muchos matices de un idioma que no se pueden traducir sin perder otros; pero no es decir que una traducción siempre será insatisfactoria. Al fin, la meta de la literatura no es impresionar a los demás con su destreza lingüística. La literatura es, sobre todo, para conmover a los demás. (¿Quién entre nos no lloró, si no un poquito, al fin del Quijote?) Y la traducción, aunque no sea perfecto, sí mueve uno a la emoción, y al traducir, abre el texto, el cuento y el autor a otro mundo, y hace posible conmover a los demás.
Por eso me da mucho gusto poder leer libros en traducción. Aunque nunca podré apreciar todas la sutilidad de la literatura japonesa, por lo menos me puede conmover (aunque veo el tapiz por el revés).